El Bitcoin de Schrödinger

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En 1937 el científico austriaco Erwin Schrödinger ideó un experimento mental (no físico) con el que la mayoría de nosotros estamos familiarizados. El famoso “Gato de Schrödinger”.

¿Vivo o muerto?

Este experimento consiste en imaginar que colocamos a un gato vivo dentro de una caja que también contiene un curioso y peligroso dispositivo. Este dispositivo está formado por una ampolla que contiene un veneno y por un martillo sujeto sobre la ampolla; de forma que si cae sobre ella la rompe y se escapa el veneno con lo que el gato moriría.

El martillo está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si llega una partícula alfa el martillo cae rompiendo la ampolla con lo que el gato muere. Por el contrario, sino llega no ocurre nada y el gato continua vivo, pero no lo sabremos hasta que abramos la caja.

Antes de hacerlo el gato se encontrará vivo y muerto a la vez de acuerdo a las leyes de la mecánica cuántica. 

Entiendo que ya estés mareado con esta introducción y no entiendas la relación entre el gato vivo y muerto con Bitcoin. No te preocupes, a continuación, viene lo interesante.

Bitcoin está vivo y muerto a la vez

Para que una moneda tenga validez, debe ser aprobada por un gran número de personas dispuestas a utilizarla y así movilizarla. Si bien un grupo de amigos puede organizarse para tener un pedazo de cartón como moneda, eso no significa que en tiendas o para otras personas sea válida o tenga “vida”. Es más posible que regreses a casa con tu pedazo de cartón.

En el momento de introducir a la recién creada criptomoneda Bitcoin dentro de una caja imaginaria (como al gato), existían dos posibilidades: que funcionara o que no lo hiciera. Pero no se sabría hasta que abrieramos esa caja o, en otras palabras, la sometiesen a las pruebas pertinentes para descubrir su aceptación ante esa gran cantidad de personas necesarias para darle vida y lograr movilizarla a círculos cada vez más grandes.

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Dentro de la misma red social y fiduciaria (caja) están la ampolla con veneno. En este caso correspondería a su extinción y el martillo somos nosotros. El día que dejemos de creer en el maravilloso mundo del cripto, volteemos la cara y soltemos la cuerda llamada mineros que, a su vez, detiene al martillo, este romperá lo que mantiene vivo y creciente a Bitcoin para pasar a ser un pedazo de nada. Justo como el cartón que creaste con tus amigos.

Todos los días nos despertamos sin saber si sigue vivo o muerto. A cada instante su volatibilidad provoca una ansiedad de saber el mañana sin necesidad de conocer el pasado, sin darnos cuenta Bitcoin está vivo y muerto a la vez; hasta que abrimos esa caja para revisar. 

A lo largo de la corta historia de esta criptomoneda, los expertos han pronosticado su muerte. Según informa Cointelegraph: 124 veces en el 2017, 98 en el 2018 y menos de la mitad en el 2019 con tan sólo 40 artículos, reduciendo aproximadamente tres veces en una diferencia de dos años.

Habrá que destacar que para algunos organismos financieros e inversores, el Bitcoin es considera inútil y falso. Mencionándose que su “poca efectividad” lo llevaría a su autodestrucción. Pero por cada artículo nuevo que se empeña en romper esa ampolla con veneno a nuestro pequeño y querido gato, sigue apareciendo vivo cada que se abre la caja.

Así que, la próxima vez que vayas a dormirte esperando ver un muerto o un vivo, no olvides que Schrödinger teorizó la posibilidad de ambas cosas ante la inminente ignorancia.

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Letrada, puntual, misantropía, aracnofobia, espontánea.