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Exógenesis en Blockchain: vida y perpetuidad de las cadenas de bloques

Son muy pocas las veces que pensamos en la perpetuidad de las acciones, los remanentes tecnológicos y la huella digital que tenemos en el ecosistema digital. Hemos transmutado nuestras vidas a representaciones de la misma en línea, donde las líneas entre lo real y lo virtual son cada vez más finas.

“Naturally, there’s got to be a limit for I don’t expect to live forever, but I do intend to hang on as long as possible.”

– Isaac Asimov

Asimov, no esperaba vivir por siempre, y aún así dejó un legado en literatura muy importante. Conocía muy bien los límites humanos que tenemos en relación a la mortalidad, y dichos límites en el presente se están diluyendo por la tecnología.

El concepto de Exogénesis refiere originalmente a que la vida existente proviene de alguna parte del universo. En ocasiones es sustituido por el término “Panspermia“. Me gustaría referir a la vida que hemos exportado de la vida real, física y tangible; a la vida en internet. Una donde las reuniones virtuales son cada vez más normales; causa mayor de una pandemia global y cuál es nuestra inmortalidad en el código en el 2020.

Naturaleza viva en hashes

Uno de mis proyectos favoritos en blockchain es el de Primavera De Filippi, “Los plantoides”, donde nos plantea y explica los retos entre el código y la ley que existen en la actualidad.

El proyecto “Blockchain-based lifeforms” (formas de vida basadas en blockchain) permite que se pueda enviar bitcoin por medio de un código QR al plantoide para que artistas la ayuden a replicarse

Este organismo semisintético que existe físicamente en acero, habita también en las cadenas de bloques. El plantoide en realidad interactúa alimentándose de la criptomoneda bitcoin y con ayuda humana se reproduce a través del código.

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Primavera De Filippi afirma que su sueño es que sus plantoides sean autónomos y sean capaces de existir por sí mismos. Lo más interesante, destacó “el cuerpo es físico/virtual a la vez”. Primavera De Filippi lo ha presentado en diversas conferencias que ha dado y estipula que el alma de su plantoide está en las cadenas de bloques.

De Filippi confirma que los plantoides no tienen ninguna personalidad legal (aún). No obstante, interactúan con el mundo real, con gente y demás máquinas en el mundo físico. Ha sido una exogénesis por primera vez documentada en blockchain. Vida originada en código. La planta existe en ambos planos, tanto virtual como físico. Pero sus contrapartes cuestionan ¿se podría considerar vida?

Transmutación, vida en código

Diversos autores han planteado desde hace décadas qué tan duradera sería nuestra vida en este momento, con una posible transmutación de conciencia enmarcada en la perpetuidad de la tecnología.

Recientemente retratado en la cultura popular más dispersa (tal es el caso del episodio “Blanca Navidad” de Black Mirror, un original de Netflix donde la replicación digital de una conciencia humana se lleva a dispositivos llamados cookies); lo cierto es que nunca hemos estado tan cerca de experimentarlo y llevarlo a cabo en proyectos como el de Primavera De Filippi.

Es frecuente escuchar comentarios de como que los videojuegos lucen cada vez más reales y las películas están ya tan avanzadas que prácticamente cuesta distinguirlas de la realidad. Por lo que posiblemente pronto tengamos un jardín real y virtual enmarcado en cadenas de bloques.

La perpetuidad del código en el Ártico

Recientemente, GitHub llevó a cabo su proyecto Artic Code Vault. Consiste en, literalmente, congelar millones de líneas de código abierto para beneficio de futuras generaciones o en caso de catástrofe mundial.

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El 8 de julio del 2020, decenas de terabytes fueron resguardados en el lugar más recóndito del ártico para ser salvaguardados; una muestra del poderío tecnológico con el que contamos y que aún tomamos a la ligera.

Particularmente, de la misma manera, sólo la red de bitcoin cuenta con 10 mil nodos distribuidos alrededor del mundo. Tómese en cuenta que esto sólo corresponde a la red Bitcoin, mientras que Ethereum cuenta ya con cerca de 5mil nodos distribuidos en todo el planeta.

Los nodos contienen información de todas las transacciones hechas en las cadenas. Están encriptadas y cualquiera puede conectarla a una nueva red. Si bien es posible que sean destruidas por algún evento aleatorio, con una copia se podría comenzar de nuevo.

La analogía que intento demostrar es que los nodos son, por definición, inmortales; todo lo escrito dentro de los mismos inclusive “vida” permanecerá por mucho tiempo.

Nos encontramos en los pilares de la creación del transhumanismo tecnológico; en vidas que serán, y tal vez son ya difíciles de discernir de la realidad, dado que nos encontraremos con mayor frecuencia en una nueva escala temporal digital; diversas herramientas que emulan la realidad y la vida misma.

Por supuesto, en este 2020, bastaría con que un sólo “nodo” esté vivo (conservando los datos) para iniciar nuevamente la sesión.

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Mel García
Profesional Blockchain Certificado. Licenciado en Lenguas extranjeras. Desarrollador en formación. Experimentando en el Cryptouniverso desde 2016. Fundador de Cryptonautas. Entusiasta del desarrollo tecnológico de la humanidad.
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