¿Cómo enfrentar la actual situación y prepararse para la próxima oportunidad?

La palabra “crisis” tiene regularmente una connotación negativa, pero no siempre tiene que ser así.

¿De qué depende que sea positiva o negativa? De los hábitos financieros que tenemos.

Las finanzas personales son como nuestro cuerpo, depende de nosotros mantenerlo saludable, con un sistema inmune fuerte. O por el contrario, nuestros hábitos nos pueden llevar a tener unas finanzas personales enfermas, débiles y vulnerables; que ante cualquier “virus” o “crisis” se nos derrumban.

México es el país número uno en obesidad, con una gran población de pacientes diabéticos, hipertensos, etc., tomando en cuenta que a los mexicanos nos gusta “curarnos” con remedios caseros, la similitud de cuidar la salud y las finanzas es muy grande, pues en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), tenemos que sólo el 15% de la población ahorra de manera formal, mientras que 44% de los mexicanos ahorran, pero prefieren confiar la salud de sus finanzas personales a “remedios caseros”.

Nuestra idiosincrasia y cultura nos ha llevado a pensar a corto plazo, a no informarnos, a confiar en remedios caseros y a escudarnos en diferentes frases como “no me alcanza para ahorrar” y “Dios proveerá”, pero siempre se nos olvida el refrán: “ayúdate que yo te ayudaré”.

Hay que estar muy conscientes que la economía tiene su propio ciclo, así como pasamos por primavera, verano, otoño y finalmente el invierno; la economía pasa por la recuperación, expansión, auge, recesión y depresión. Con esto les quiero decir, que la depresión no es permanente y que después de que pasemos de esta, eventualmente habrá otra.

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Ya vimos que todo tiene que ver con nuestros hábitos, los cuáles tenemos que modificar para tener unas finanzas personales preparadas para cualquier “virus” o “depresión”. Pero concretamente hablemos de los principales hábitos y conceptos que nos ayudarán a que la próxima crisis no sea para nosotros una situación difícil, sino una oportunidad para ganar más o simplemente no estar “tronándonos los dedos”.

Aprende a hacer un presupuesto

El presupuesto personal y familiar es una herramienta que podemos hacer en una simple hoja de papel o a través de una app.

Debe ser un documento vivo; realizarlo, ejercerlo y retroalimentarlo tantas veces sea necesario para acercarnos cada vez más a la realidad, formarnos un hábito y crearnos una disciplina.

Este debe contener el total de tus ingresos (será con lo que nos tocó jugar), gastos fijos (los gastos para sobrevivir), gastos variables (gastos para divertirnos) y ahorro a corto, mediano y largo plazo.

Les recomiendo para incursionar en las aplicaciones que nos ayudan a hacer un presupuesto, descargar y probar la aplicación de La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), que es totalmente gratuita.

Prioriza y disminuye gastos

Cuando estamos en una crisis, debemos de apretarnos un poco el cinturón y si esto se nos convierte en hábito, estaremos preparados siempre para las crisis.

Con esto no les quiero decir que hay que vivir siempre con lo mínimo, sino que debemos de gastar de acuerdo con nuestros ingresos.

Prioriza calidad de vida en lugar de nivel de vida. Estos dos términos tendemos a confundirlos, vamos a poner un ejemplo; en un país asiático, un joven decidió vender un riñón para comprarse el último iPhone, ese joven ganó nivel de vida, pero perdió calidad de vida, ya que tendrá que ser dializado por siempre.

En conclusión, no sacrifiques tus gustos, busca como tenerlos a menor costo.

Crea un fondo de emergencia y ahorra

Un fondo de emergencia mínimo debe de estar constituido por un mes de tu sueldo, idealmente por tres meses. Si aún no lo tienes, te recomiendo dividir la cantidad del fondo de emergencias que quieras tener entre 12 meses, para que al cabo de un año ya cuentes con él.

Ponte una meta de ahorro y envía dinero a corto, mediano y largo plazo. Tomando en cuenta que para cada plazo existen diferentes instrumentos financieros.

Contrata seguros

Recuerda que como dicta la ley de Murphy: “Si algo malo puede pasar, pasará”. Protege los ingresos de tu familia, salud y patrimonio.

Sabemos que nosotros los mexicanos no confiamos mucho en instituciones financieras y esa desconfianza es fundamentada muchas veces en desinformación o en personas que no hacen bien su trabajo.

Busca asesores que te lean y expliquen las condiciones generales de los productos, para que sepas qué hacen y sobre todo qué no hacen.

En AMIDA, nuestra misión es educar. Acércate a nosotros y déjanos hacer “MÁS POR TU FUTURO”.

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