Tipos de Emprendimiento en México

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El mexicano es un caso muy particular en el mundo del emprendimiento. Existen emprendedores de chile, de mole y de dulce. ¿Tú cuál te considerarías?

No existe como tal una clasificación oficial o determinada sobre los tipos de emprendimiento que hay. Hay enfoques más y menos académicos, y perspectivas de distintos tipos. En este artículo, ofrecemos una doble visión sobre los tipos de emprendimiento que hay. Por un lado, la clasificación que proponen en MIT y por otro lado, una clasificación que te hará cotorrear un rato con tus colegas.

El año pasado tuve la oportunidad de conocer a Bill Aulet, profesor líder en temas de emprendimiento de la Sloan School of Managament de MIT. Él aborda el tema de emprendimiento desde una perspectiva que me agrada: emprender se encuentra entre un arte y una ciencia. Tiene un poco de los dos mundos. Pero lo más importante de todo es que a emprender se puede aprender.

No existe algo como el gen del emprendimiento. Son habilidades, conocimientos y experiencias que pueden ser adquiridas y aprendidas. Bill manifiesta que el emprendimiento es “la formación de un nuevo proyecto en el que se crea un producto que genera cierto valor en el mercado, de forma que puede recibir a cambio un valor económico que le permite existir y mantenerse en el tiempo”.

Bill Aulet clasifica al emprendimiento en dos tipos:

  1. Empresas pequeñas y medianas: enfocadas en mercados locales.
  2. Empresas basadas en la innovación: enfocadas en mercados globales.

Cada una de ellas se comporta de forma diferente y requiere de distintos elementos, conocimientos y habilidades para su desarrollo.

A screenshot of a cell phone

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Por ejemplo, el emprendimiento de pequeñas y medianas empresas requiere menor capital, el crecimiento de los ingresos y la generación de empleo crece de manera lineal y el periodo de retorno suele ser más corto. Aquí encontraríamos a los negocios locales como restaurantes, tintorerías, escuelas, etc.

En cambio, el emprendimiento en las empresas basadas en la innovación suele requerir grandes cantidades de inversión para echarse a andar, el crecimiento de los ingresos y la generación de empleo es exponencial y el periodo de retorno es más largo. Aquí encontramos empresas como Uber, Airbnb, Amazon o Space X.

Así como Bill Aulet tiene esta clasificación, podemos encontrar muchas más. Por ejemplo, si nos salimos del rigor teórico académico, en México, dependiendo del tipo de emprendedor, podemos encontrar distintos tipos de emprendimiento. ¿Te identificas con alguno?

Brooke Lark – Unsplash

El wanna be emprendedor

Este tipo de emprendimiento es el que nunca se lleva a cabo. Los wanna be emprendedores viven llenos de grandiosas ideas e intenciones que generalmente no realizan. Se la pasan platicando de sus ideas y proyectos en reuniones, asisten a eventos de emprendimiento, conferencias y foros. Si les preguntas, ellos se consideran emprendedores, sólo están esperando el momento adecuado, el capital necesario o el socio correcto para materializar su proyecto. Anda de aquí por allá, en varios y ningún proyecto.

El empresario de cepa

Conoce y lo conocen todos en la industria a la que pertenece. Lleva años dirigiendo empresas a la vieja usanza. No está tan actualizado en nuevas tendencias o conocimientos, pero sabe cómo hacer que las puertas se abran. Tiene a sus hijos o hermanos trabajando en la empresa con él, y posiblemente en un futuro, cuando se retire, heredará las riendas a alguno de sus hijos. Viste formal y es serio en sus actividades. Tiene un horario fijo de trabajo y es muy apegado a éste. Su jerarquía suele ser fundamental en la toma decisiones y el manejo de grupos de trabajo. Cuando aparecen nuevas oportunidades de negocio, suelen guiarse más por su instinto y experiencia que por otros factores, tienen gente de confianza a quienes encarga las cosas. Si hay que conseguir capital, en la mayoría de los casos suelen tener recursos, y/o tener conocidos que cuentan con ellos.

El bisnero

Todos conocemos alguno de estos. Es el clásico cuate que es capaz de vender lo que sea. Se sabe mover, conoce gente, y no requiere de grandes conocimientos para echar a andar sus negocios. En algunos casos no posee ni siquiera estudios universitarios, pero compensa eso con una gran habilidad de persuasión que le ayuda a abrir las puertas. Se desenvuelven muy bien en el comercio, pero incluso los encuentras mucho en industrias de manufactura y construcción. Son buenos con el dinero y le tiran mucho a segmentos de mercado donde hay más de ellos. Siempre andan buscando oportunidades para invertir en algo e invitar a sus más cercanos. Son buenos para conseguir capital y entrarle a los negocios.

El emprendedor contemporáneo

Le apasiona el mundo del emprendimiento y por ende le entra desde todos los frentes. Tiene estudios universitarios, en muchos casos de posgrado, en temas relacionados con emprendimiento. Toma cursos y talleres, asiste a conferencias, foros y eventos de emprendimiento. En algunos casos, incluso genera contenido para la comunidad. Cuando echa a andar sus proyectos, utiliza metodologías, investiga, testea y pivotea. Trata de emplear todos sus conocimientos y habilidades para incrementar la probabilidad de éxito de sus proyectos. Tiene al menos una historia de éxito con un proyecto de emprendimiento y está trabajando en el siguiente. Ha levantado capital alguna vez y es conocedor del tema. 

El emprendedor alternativo

Para él lo más importante es que su visión esté asociada a generar impacto a una comunidad a la que regularmente ellos pertenecen. Con más o menos conocimientos, herramientas o habilidades, enriquecen tribus urbanas. Son fieles creyentes de que su propósito y convicciones en la vida, deben estar asociadas absolutamente a sus actividades económicas. Sus productos y servicios van enfocados a nichos de mercado muy específicos, con quienes hacen mucho clic. El retorno de inversión y las utilidades no son el primer indicador que los mueve. El impacto que generan es fundamental en sus prioridades. Son evangelizadores de sus ideas y preceptos fuera de sus tribus. Suelen ser muy congruentes entre lo que apoyan, desarrollan, producen y venden; y lo que usan, compran y consumen en el día a día.

El falso gurú

Hay que tener mucho cuidado con ellos. Suelen considerarse expertos en la materia por haber tomado algún curso relacionado con emprendimiento. Pregonan y dan cátedra sobre cómo emprender cuando nunca han logrado algún emprendimiento exitoso. Quizá tengan algún negocio o empresa que apenas sale adelante, pero se presentan ante los demás como grandes conocedores. Suelen aprenderse una metodología (o varias) y como con la analogía del martillo, pretenden hacer todo con eso. Generalmente no cuentan con experiencia exitosa propia en los temas que platican y enseñan; y suelen orientar su labor mucho hacia el frente de la consultoría.

No han logrado grandes cosas como emprendedores, pero tienen buena labia, saben venderse como expertos y aman el mundo del emprendimiento. Cuidado porque la mayoría de ellos, en muchos casos ni siquiera se da cuenta que pertenecen a esta categoría.

Las categorías anteriormente descritas pretenden hacernos sonreír, cuestionarnos y reflexionar un poco sobre los diferentes tipos de emprendedores o emprendimientos que hay en México, y en ningún caso buscan señalar o demeritar a nadie. Muchas veces, todos tenemos un poquito de algunas de las categorías arriba descritas. Sin embargo, cabe mencionar que, como tal, no existen categorías específicas en el emprendimiento. Uno podría encontrar categorías de acuerdo al mercado que abordan, la temática del producto que desarrollan, el nivel de madurez que tiene el proyecto, etc.

Lo que sí es importante entender es que el emprendimiento implica un cambio que genera valor para todos sus involucrados; y por lo tanto, el emprendedor es un agente de cambio. También es importante destacar que el ecosistema de emprendimiento es diverso y versátil; y a lo largo de todos sus actores e instancias, existen niveles de conocimiento, habilidades y experiencia diferentes, por lo que no hace mejores a unos sobre otros poseer una configuración específica de éstas.

Se requiere de todos para enriquecer el ecosistema de emprendimiento. De los emprendedores que no salen de sus proyectos y quizá no comparten tanto pero logran soluciones para la sociedad; los que todavía no le han pegado como quisieran, pero lo siguen intentando; los soñadores que saben que algún día llegará su tiempo y materializarán sus ideas; los facilitadores que se encargan de ayudar a los que apenas comienzan a tener más y mejores herramientas y conocimientos; todos y cada uno, aportan al rico, diverso y complejo ecosistema de emprendimiento en México.

¿Y tú cómo estás participando?

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Emprendedor serial, ingeniero civil y maestro en planeación por la UNAM. Con estudios sobre emprendimiento en MIT, Stanford, UC Berkeley. Escritor aficionado, conferencista y mentor.