Las Crisis Económicas: ¿Un mal necesario?

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Crisis Económica - Luke Chesser - Unsplash
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La rueda, la agricultura, la máquina de vapor, la computadora, el internet, y… ¿para cuándo un algo que evite que la economía no colapse cada 10 años?

La mayoría estaremos de acuerdo que vivir una crisis no es una situación enteramente placentera: causa incertidumbre, complica la situación de seguridad, retrasa planes y ponen en una situación de supervivencia a más de uno. Pero ¿las crisis son un mal verdaderamente necesario?

Para resolver esta interrogante abordaremos la pregunta en tres partes: ¿Qué es una recesión? ¿Por qué se han vuelto tan comunes? y finalmente ¿Son un mal verdaderamente necesario?

¿Qué es una recesión?

Como se cita en una clase de Economía I: “Una recesión se da cuando hay dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo”. Para realmente saber qué es una crisis, es indispensable entender las dos posibles causas que le dieron origen: un problema de demanda o problema de oferta.

Problema de oferta

Imaginemos un hipotético país situado en una Isla del Caribe, en donde mayormente se dedican a la pesca y al turismo. Ahora, supongamos que un huracán azota a esta pequeña nación, destruyendo completamente su flota y dañando sus paradisiacos hoteles. En este caso, la nación difícilmente será capaz de regresar a los niveles anteriores a la devastación en menos de seis meses, por lo que por definición entrará en una recesión.

Normalmente se dice que la nación está pasando por una mala racha o levantándose del desastre sin propiamente llamarla recesión, aunque técnicamente lo fuese. En este caso hay una crisis por un problema de oferta, dado que los turistas no tendrían a dónde llegar, mariscos por degustar ni que comprar. Este tipo de recesiones son las menos comunes actualmente, dado que es poco probable que un desastre natural tenga impacto suficiente para llevar a una nación desarrollada a una crisis.

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Problemas de demanda

En contraparte, las recesiones por problemas con la demanda son las más comunes y son las que actualmente vemos una vez por década. Estas se generan por falta de confianza en las personas, debido a que en cierto momento simplemente deciden no consumir tanto.

La confianza es el gran determinante, ya que, si las personas no tienen la seguridad en su ingreso a futuro, es poco probable que se compren un teléfono, estrenen un auto, sean Patreons de un Youtuber o en lo que sea que cada quién guste gastar su dinero. Menos consumo implica menos PIB y si esta situación prevalece más de dos trimestres, oficialmente estaremos en tiempos de crisis.

¿Por qué tan seguido?

En la segunda mitad del XX la mecanización generó un profundo cambio en la economía. Las máquinas sustituyeron al artesano. Sucedió que por primera vez en la historia de la humanidad la cantidad de bienes dejó de estar limitada por cuánto podíamos producir y pasó a estar limitada por cuántas personas podíamos convencer de comprar ese bien.

Hoy, cualquier fábrica de autos podría producir muchísimas más unidades si así lo deseará, sin embargo, tendría serios problemas para venderlos todos.

Nuestra capacidad de gastar determina la economía global. Si las personas ganan más dinero son capaces de comprar más cosas. Durante los “buenos tiempos” las personas están felices de gastar un poco más de su dinero porque caen en la trampa de pensar que su vida sólo puede mejorar. Habrá una mayor tentación por adquirir un auto en comodísimas e infinitas mensualidades, pagarán unas vacaciones y comprarán los correspondientes outfits veraniegos con su nueva tarjeta platino.

Este comportamiento generará un crecimiento en la economía, pero el problema, por supuesto, se plantea un par de años después cuando sale la nueva versión del carro más popular y pocos se atreven a comprarlo, porque aún quedan muchos meses para terminar de pagar el actual y además están tratando de apretarse para empezar a bajar la deuda de la tarjeta.

Crisis económica

Causas de la recesión económica

Una recesión económica puede ser causada por cualquier evento que asuste las ganas de querer gastar, pero lo que verdaderamente aterra a los consumidores son sus deudas (y saber que necesitarán encontrar alguna forma de pagar los excesos del ayer).

De forma simplificada una crisis ocurre cuando se da la combinación de un alto nivel de endeudamiento y un evento chispa que detona el pánico en los consumidores. Cumplidas las condiciones se inicia el pago del ayer, consecuentemente el consumo baja, a su vez se tiene que producir menos, lo que finalmente requiere menos empleados, que ya no podrán pagar sus deudas. Así inicia el ciclo vicioso de una crisis económica.

Para revertir esa tendencia, los gobiernos dan apoyos, bajan los tipos de interés y crean proyectos para dar empleo; no obstante, su papel principal es dar la certidumbre de que la recuperación está cerca.

¿Son un mal verdaderamente necesario?

En realidad, la economía no necesita recesiones, pero para deshacernos de las crisis tenemos que reducir drásticamente la deuda a la que todos tenemos acceso y limitar la producción por debajo de lo que la gente realmente demanda.

Las crisis son esencia de la economía moderna. El auge económico permite la innovación y la toma de riesgos. Las crisis controlan los niveles de deuda, golpean a los mercados sobre-especulados y desincentivan actividades poco productivas.

La crisis económica genera efectos no deseables; pero en un mundo donde la industria es capaz de producir más bienes de lo que se pueden consumir y donde nuestra sociedad gusta de poder vivir pidiéndole prestado al mañana, la crisis no es un mal necesario, la crisis pasa a ser un mecanismo fundamental para que el mundo siga girando.

Hemos creamos un modelo fundamentado en el “hecho” de que nuestras vidas sólo pueden mejorar. Y ese “hecho” nos llena de dicha y esperanza…aproximadamente cada diez años.

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Founder de Núcleo Life, tu Oficina de Seguros. Actuario apasionado del mundo del emprendimiento, de las finanzas y del sector asegurador. Triatleta por gusto. Amante de la vida. Motto Personal: En servir se encuentra el sentido a la vida.