Fotografías post mortem: un homenaje a quienes ya no están

Fotografías post mortem
Fotografías post mortem - Mick Haupt - Unsplash

¿Alguna vez has escuchado sobre las fotografías post mortem? Acompañadas de maquillaje, escenografía y accesorios, estas consistían en vestir los cadáveres de los difuntos con sus mejores ropas y hacerlos partícipes de un –último– retrato, grupal o individual; siempre buscando un  montaje que resultase lo más vívido posible.

En una época en la ya nadie retrata a los muertos, salvo en la prensa amarilla, la ciencia o la policía forense, y en la que compartir una foto así representaría una profanación, una falta de respeto o pudor; es natural que nos parezca escalofriante la idea de fotografiar cadáveres como si fuesen personas con vida.

En el presente nos resulta chocante, pero, contextualizada, esta práctica tiene sentido (incluso lógica).

Época victoriana, entre la gloria y la muerte

Si bien la Era Victoriana representó una de las épocas de mayor esplendor en el Imperio Británico y la cima de su Revolución Industrial; también fue una época caracterizada por sus epidemias (como la del tifus y la cólera) y por su elevada tasa de mortalidad infantil (aproximadamente 15% de los niños morían al nacer).

El promedio de vida en aquel entonces era de sólo 40 años; la muerte de los adultos era provocada por la tuberculosis, mientras que los infantes eran víctimas del sarampión, la viruela y/o el hambre. Desde los cuatro años, los niños pobres trabajaban en las industrias minera y textil, o bien, eran vendidos a las fábricas cuando la iglesia no podía auspiciarlos. 

Por otro lado, fue en esta misma época, durante la Era Victoriana, cuando se inventó y comercializó el primer procedimiento fotográfico, el daguerrotipo (1839). Muy pronto, este se convertiría en la forma más popular de consolar a los vivos y conmemorar a los muertos.

La democratización del retrato: el daguerrotipo

El daguerrotipo era una imagen pequeña y muy detallada en plata pulida; si bien era costoso, no lo era tanto como contratar a un artista que pintara –a mano– un retrato (previamente este era el único método para inmortalizar la imagen de alguien). 

En el caso de los infantes, los daguerrotipos los muestran flanqueados por sus hermanos o recostados en el regazo de sus padres. En esta fotografía vemos a un hombre que mira directamente hacia la cámara, con los ojos tristes y su bebé recién nacida en brazos; mientras que la hija parece sumergida en un profundo sueño. 

“Fotografía post mortem en México: Romualdo García”. EN AAVI

Lo curioso de estos daguerrotipos es que, sujetos al largo tiempo de exposición y los varios minutos de inmovilidad que este demandaba, muchas veces el familiar fallecido salía más nítido que los vivos. 

Romualdo García, el “fotógrafo de los muertos

En nuestro país, el encargado de popularizar las fotografías post mortem fue el fotógrafo Romualdo García

Con su estudio ubicado en la calle Cantarranas #34 (en el Centro de la capital guanajuatense); Romualdo García retrató la muerte en los diferentes estratos de la sociedad porfirista, fotografiando tanto a ricos como a pobres.

“Fotografía post mortem en México: Romualdo García”. EN AAVI

Hoy en día, las personas conservamos fotografías y videos de nuestros seres queridos, de momentos que merecen ser recordados. Esta es nuestra forma de celebrar la vida.

En cambio, para las familias de los siglos XIX y XX, golpeadas fuertemente por las muertes prematuras, las fotografías post mortem fueron la manera de homenajear a los suyos; a sus hijos, hermanos y padres. Nada tenebroso. Nada escalofriante. 

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Apasionado del cine mexicano y la novela latinoamericana. En mis ratos libres, veo caricaturas.