La moda tiene nuevos códigos

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En el último año, esta industria ha puesto a prueba su comunicación, comercialización y toda su cadena de valor.

Un cambio absoluto: así las cosas tras la llegada de la actual pandemia. A más de un año desde el comienzo de su propagación, todas las industrias que mueven la economía del mundo han sido impactadas. La moda, por supuesto, no se quedó atrás.

Desde un punto de vista onírico y casi imposible de creer, ya se hablaba de tendencias de estilo de vida que apostaban por la tranquilidad de casa; el usar prendas o accesorios exclusivos para acompañar en el espacio más íntimo de la vida diaria era una idea, pero nunca fue concebida como realidad total.

Sí, hasta que se vivió el confinamiento.

El resto es historia. El comercio electrónico protagonizó un aceleramiento absoluto que impulsó a los gigantes, permitió la supervivencia de las PyMES que previamente le habían incluido de manera discreta en su esquema de negocio y obligó a quienes hasta entonces le veían con negación. No hubo marcha atrás, el universo digital había llegado para quedarse de manera grande, quizá como nunca antes.

Evolución híbrida

¿Y el esquema  físico? Por supuesto, vivió una pausa angustiante.

Con el paso del tiempo y colocando la salud en primerísimo lugar, la reactivación del contexto de la moda poco a poco se ha retomado de diversas maneras alrededor del mundo.

Se torna inimaginable asumir que los desfiles, las semanas de la moda en las grandes capitales, las ferias especializadas, los grandes almacenes o las concept stores -por mencionar algunos ejemplos- desparezcan. Son altísimos los números de personas que forman parte de su cadena de valor.

Además, como el punto más relevante de esta reflexión, el sector moda tiene un valor intrínseco: la experiencia sensorial.

La magia de observar y sentir una prenda nunca podrá igualarse a lo que ofrece la pantalla. Por ello, hubo que llevar el plano físico a una evolución híbrida. Sí, donde la sana distancia es primordial y las posibilidades de la tecnología se aprovechan al máximo.

Desde pasarelas sustituidas por fashion films que permean en las redes sociales, hasta programas con personajes llenos de  conocimiento que conectan con miles de personas en cualquier punto. Pasando por una lluvia de información que se comparte en diferentes plataformas y por supuesto, espacios que permiten la presencia de un mínimo de personas bajo estrictos protocolos que jamás deben desatenderse.

La creatividad es el límite en la moda

La creatividad es el límite. Por ello, en la escena de la moda dentro del contexto internacional ha permeado el concepto phygital; se trata de la última tendencia que desde el terreno del marketing, la comunicación y por supuesto, las experiencias que impulsan a la industria de la moda, se ha tornado protagonista en cuanto a estrategias se refiere para comunicar o comercializar.

Esa mancuerna física-digital es una nueva realidad mundial. ¿Hasta qué momento? Quizá nadie lo sabe, por ahora, son los códigos que permiten a los amantes de la moda seguir soñando y a sus empresarios, seguir impulsándola.

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Con formación en comunicación y mercadotecnia, mi experiencia profesional incluye revistas especializadas, set de rodaje, periódicos, suplementos culturales, medios digitales, entre otras plataformas del sector moda.