El sol como fuente de vida

¿Qué tan importante es tomar el sol para nuestra salud?

Sin lugar a duda, la pandemia COVID-19 fue un acontecimiento histórico que nadie esperaba; provocó que por medidas de seguridad tuviéramos que aislarnos en la comodidad de nuestros hogares sin tener posibilidad de ejecutar nuestras actividades normales al exterior. Esto incluyó estar un poco distanciados de nuestra estrella primigenia: El sol

Y más allá de sólo haber obtenido un tono más claro en nuestra piel, ¿sabemos cómo repercute esto en nuestra salud?

Nuestro Sol es una estrella ordinaria G2 como otras de las más de 100 millones que existen en nuestra galaxia; constituyendo el 99.8% de la masa total del sistema solar.

Este coloso produce su energía por medio de reacciones de fusión nuclear, es decir, uniendo átomos pequeños de hidrógeno por colisión en elementos más pesados como el helio; liberando en el proceso una cantidad abrumadora de energía en la forma de rayos gamma: la forma energética más poderosa en el universo.

Esta radiación, al atravesar la superficie solar, se absorbe y se reemite hasta reducirse en su mayoría a luz visible y rayos UV en sus distintas variantes A, B y C. Sólo un fragmento de esto es lo que podemos distinguir como luz y se le denomina como “espectro visible”, posee mucha más influencia sobre nosotros que simplemente dictarnos la hora del día. Así es como nuestro gigante Apolo envía su energía generando toda la vida en la Tierra.

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Desde la antigüedad, el Sol fue identificado no sólo como un dador de luz; sino de salud también. Diferentes creencias en muchas civilizaciones de la antigüedad incluían al sol entre sus tratamientos para algunas enfermedades. Conforme el humano desarrolló su creatividad a través de la ciencia y tecnología fue afirmando que una exposición controlada a la luz solar resulta ayudar en ámbitos físicos y psicológicos; abarcando desde trastornos de sueño hasta enfermedades degenerativas, los cuales iremos abarcando a continuación.

¿Cuál es el mejor momento?

Al comenzar nuestro día es importante contar con un buen descanso para asegurar la productividad en nuestras actividades diarias; eso podemos mejorarlo con la exposición al sol. El cerebro de forma natural produce melatonina, la cual se encuentra directamente relacionada con la generación del ciclo de día y noche de nuestro cuerpo.

Una buena exposición por la mañana te despertará con más energía y hará que por la noche generes un estado de reposo más prolongado. Por otra parte, ayudará a mejorar el ánimo, reducir la sensación de estrés y combatir enfermedades como el Trastorno Afectivo Estacional, que provocan estados de depresión en algunas personas.

Todo esto se debe a que la luz puede inducir al aumento de serotonina; un químico neurotransmisor que regula las funciones del apetito, la vigilia y regula las emociones hacia un estado más feliz y relajado; no por nada el ánimo de las personas aumenta en la época de verano y se reduce un poco entrando el invierno.

¿De qué me provee la exposición a los rayos solares?

Además de todo lo anterior, la luz del sol genera la producción de una de las vitaminas más importantes dentro de nuestro organismo: La vitamina D.

Esta molécula liposoluble está conformada por otras dos sustancias: la vitamina D3, la cual proviene de la piel de animales grasos como el salmón y del humano a través de un derivado del colesterol y su interacción con la luz solar (específicamente rayos UV tipo B); y la vitamina D2 que proviene de los vegetales como algunos hongos y es la responsable de la captación de calcio en los huesos y el correcto funcionamiento del sistema inmune para la defensa contra bacterias y virus.

De hecho, estudios recientes teorizan que aquellas personas con un déficit de vitamina han resultado mayormente afectadas por el virus SARS-CoV-2. Países con mayor exposición solar resultan más benéficos contra este tipo de enfermedades respiratorias ¿No es impresionante todo lo que implica simplemente tomar el sol?

¿Cuánto es suficiente?

Esta pregunta contempla muchas variantes: la región del planeta en la que te encuentres, la hora del día, tu tono de la piel, tu estado de salud, etc. Sin embargo, estudios afirman que una exposición de 15 minutos por la mañana es más que suficiente para obtener todas las ventajas que trae la luz.

Y como es obvio, todos en nuestras actividades diarias llegamos a estar mucho más que eso, por lo que se recomienda protegerse ante exposiciones prolongadas. Recuerden que todo en exceso es malo. El sol en exposiciones altas puede provocar irritación en la piel, golpes de calor, daños en la retina y cáncer de piel.

Sin lugar a duda, nuestra estrella madre es un ente poderoso que merece nuestra admiración y respeto; disfrutemos de sus beneficios y hagámoslo un aliado en nuestra salud.

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Soy un ingeniero en Nanotecnología con especialidad en nanomedicina y biofotónica. Además me dedico a emprender dos proyectos de impulso al ecosistema de bioemprendimiento y la disrupción tecnológica de la industria textil usando nano.