El efecto Sylvia Plath: escritura creativa y salud mental

La poeta confesional Sylvia Plath, nacida en Estados Unidos en 1932, sin duda tuvo una vida y obra fascinantes. Estudiante ejemplar, escritora prolífica y ganadora del premio Pulitzer; su imagen se ha convertido en un ícono tan grande de la lucha contra los trastornos depresivos, que incluso ha dado nombre a una teoría psicológica: el efecto Sylvia Plath.

Fue propuesta y nombrada por el psicólogo estadounidense James C. Kaufman, quien dirigió dos estudios en búsqueda de signos disruptivos de la mente. En ellos, analizó a más de 2,000 novelistas, poetas y dramaturgos de ambos sexos, así como a políticas, artistas visuales y actrices.

Encontró que los escritores de la muestra, especialmente las mujeres que se dedicaban a escribir poesía, experimentaban una tendencia significativa a sufrir de trastornos mentales.

Además de esta investigación, existen algunas otras que abordan las posibles conexiones entre la expresión creativa y la salud mental. A continuación se presentan algunos de los argumentos más reconocidos, tanto a favor como en contra del efecto planteado.

Estudios que sustentan la relación entre la creatividad y la salud mental

La psicóloga Kay Redfield Jamison abordó la misma temática en su libro Marcados con fuego. La enfermedad maníaco-depresiva y el temperamento artístico, publicado originalmente en inglés en 1993. Dentro del texto, la autora estableció una posible relación entre la creatividad y el diagnóstico psicológico. Esto fue logrado mediante el análisis de las bases biológicas de la enfermedad maníaco-depresiva, aplicado a las vidas y obras de artistas prominentes como Van Gogh y Virginia Woolf.

Se hizo hincapié en que la mayoría de las personas que sufren de una enfermedad maníaco-depresiva no poseen una imaginación extraordinaria, así como la mayoría de los artistas no sufren de tal enfermedad. Sin embargo, se presentaron datos para argumentar que un alto número de artistas reconocidos cumplían con los requisitos de diagnóstico para la depresión; más de los que podrían ser atribuidos a mera probabilidad.

- Anuncio -

Otro estudio que operó en las mismas líneas del efecto Sylvia Plath fue el realizado por Arnold M. Ludwig, médico psiquiatra. En 1998, revisitó un análisis elaborado por él mismo en 1995, en el que originalmente había estudiado a 1,004 personas eminentes de 18 profesiones distintas, entre ellos artistas, científicos y políticos. El estudio giró en torno a las relaciones entre el éxito y la salud mental. Durante la revisión, Ludwig añadió 137 artistas reconocidos a la muestra.

Concluyó que la proporción entre expresión creativa y salud mental prevalece más allá del tamaño de una muestra. De igual manera, aseguró que la presencia de trastornos mentales tiene una fuerte relación con formas particulares de expresión creativa.

Críticas a los planteamientos del efecto Sylvia Plath

De manera más reciente, se han realizado fuertes cuestionamientos a lo establecido en un primer momento por James C. Kaufman. Silvia Hernando, periodista en El País, escribió un artículo al respecto en 2019. En él mencionó que la idea del artista perturbado puede tratarse de una noción errónea alimentada por suposiciones o desconocimiento. Aunque no desestimó los estudios de Kaufman, y de hecho los presentó como una teoría posible, resaltó que todavía necesitan desarrollarse con más profundidad.

Por otro lado, Rebeca Leal Singer, escritora y estudiante de la Maestría en Creación Literaria en The New York School, fue mucha más inquisitiva. En un artículo publicado también en 2019 en la revista Nexos, calificó a la teoría como “nociva”. De acuerdo con ella, se trató de un fenómeno sexista, cuya llegada a la cultura popular causó detrimento del mérito de las personas de la muestra.

Incluso el propio Kaufman, el autor del efecto Sylvia Plath, escribió en 2012 una carta editorial dentro del Europe’s Journal of Psychology. En ella reflexionó sobre su carrera y sus descubrimientos. Admitió que su trabajo ha sido peligrosamente malinterpretado a lo largo de los años, además del parcial culpable de una romantización de la enfermedad mental.

He hecho varios argumentos contra la importancia de mi propio trabajo. Mi estudio estaba basado en breves autobiografías en trabajos de referencia, y es sencillo extrapolarlo más allá de lo razonable.

Kaufman (2012)

El efecto, ¿realidad científica o idea equivocada?

Es interesante analizar la conexión entre la creatividad y la salud mental. No simplemente para satisfacer la curiosidad humana, sino porque este análisis puede llevar a la creación de nuevos procesos creativos. De igual manera, podría generar una visión más comprensiva y realista del escritor como ser humano y como miembro de la sociedad. Se requiere ir más allá de los estereotipos que sólo permiten dos polos opuestos: genio y loco.

Las ideas presentadas aquí, al igual que muchas otras ideas que podrían oponerse, componen teorías, no leyes. A pesar de que los datos recabados en diversas investigaciones son congruentes entre sí y respaldan a las conclusiones, el efecto Sylvia Plath es sólo una posible explicación. Quizás no logra ser la mejor o la más holística, pero definitivamente supone una de las más populares.

- Anuncio -
Artículo anteriorMitos y realidades del financiamiento
Artículo siguienteGuía para mejorar el posicionamiento de nuestras Apps
Docente de lengua y literatura. Apasionado por la educación, la lingüística y la investigación.