Siete aprendizajes sobre el recontagio de COVID-19

En espera de que aumente la producción, distribución y aplicación de la vacuna contra el COVID-19; cada vez más personas se enfrentan por primera vez, e incluso hasta en una segunda, al contagio del SARS-CoV-2. El cual a casi un año de que se convirtiera en la pandemia más grande del último siglo, sigue causando estragos y conmocionando al mundo entero. 

Es por eso que en Talent Republic te dejamos siete aprendizajes sobre COVID-19:

1.- No hay nada escrito 

Cuando se habla del recontagio del COVID-19 aún no existen estudios suficientes para determinar en cuánto tiempo, cómo, quiénes y porqué se dan los casos de personas que vuelven a padecer coronavirus. Aunque algunas universidades y equipos de científicos en todo el mundo han dado seguimiento a personas que volvieron a contagiarse; cuantitativamente aún sus estudios son muy pocos para que sea una verdad establecida de cómo funciona este nuevo virus y que la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) aún apruebe. 

Según el informe sobre ‘Inmunidad protectora y reinfección en Covid-19’;  elaborado el Grupo de Trabajo Multidisciplinar, que asesora al Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España, se tendría una inmunidad de entre seis y nueve meses, con una baja posibilidad de reinfección por la inmunidad celular.

Sin embargo, en la práctica se han visto casos de reinfección en menos tiempo y cuyos síntomas de la segunda ocasión superan a los de la primera. Por lo que la regla de oro es y seguirá siendo, el uso de cubrebocas, la sana distancia, lavado de manos frecuentes

2. Busca atención médica de forma inmediata

Ante la sospecha de haber estado con alguien contagiado o que pudiste contagiarte, acude a un médico para que te atienda durante el tiempo que dure la enfermedad. 

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La atención médica no sólo te permitirá enfrentar y asegurar una buena recuperación durante los 14 días del contagio y sus secuelas; sino que te ayudará a determinar incluso qué tipo de prueba de diagnóstico de coronavirus es la adecuada para ti. Ya que actualmente existen en el mercado toda una gama de pruebas que funcionan de forma distinta y su efectividad depende del tiempo que tengas de contagio. Por lo que de no seguir las recomendaciones de un especialista de la salud, corres el riesgo de gastar tu dinero en falsos negativos. 

3. No te automediques

Es increíble la cantidad de medicamentos y remedios caseros que circulan en redes sociales y que son tomados por nuestros familiares más cercanos, pero que su consumo sin la supervisión de un especialista puede traer consecuencias terribles y afectar tu recuperación. 

Hay que recordar que actualmente no existen medicamentos para combatir el coronavirus. La mayoría de los protocolos de atención son para contrarrestar los efectos del COVID-19 en nuestro cuerpo. Por lo que la gran mayoría de los antibióticos recetados fueron creados para tratar otro tipo de enfermedad y se han encontrado que pudieran resultar efectivos, pero no son una garantía. 

Por ejemplo, en México se utilizan algunos antibióticos para tratar de reducir la carga viral que tiene el paciente en los primeros días del contagio. Entre estos medicamentos uno muy utilizado en la Ivermecticina, un medicamento originalmente para los piojos, que es tóxico y que además por su alta demanda en estos tiempos, es muy difícil su adquisición. Algunos médicos decidieron dejar de recetar porque provoca hepatitis en los pacientes tras su utilización meses después. 

Uno de los medicamentos más utilizados en los protocolos de atención del COVID-19 en México, incluso dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es la dexametasona. Un antibiótico que ha resultado eficaz para evitar la inflamación pulmonar y afecciones respiratorias. Pero este medicamento no puede ser recetado para cualquier paciente de covid-19, ya que en el caso de los que padecen diabetes, provoca que sus niveles de glucosa aumenten y su estado físico se deteriore; por lo que su utilización en este tipo de pacientes corren bajo el riesgo y supervisión médica. 

La efectividad de los tratamientos que te recetan los doctores, depende de tu edad, de tu sistema inmunológico, del tipo de antecedentes médicos que presentes y lo que le sirve a unos no le sirven a otros. 

4.- El virus es un volado

Nadie sabe a ciencia cierta cómo actuará el COVID-19 en tu cuerpo. Algunos médicos señalan que depende de la carga viral a la que fuiste expuesto, pero saberlo con exactitud en el momento es casi imposible.

Una investigación dirigida por el King’s College London ha revelado la existencia de seis grupos de síntomas  que puedes padecer durante el tiempo de contagio, siempre y cuando no resultes asintomático. Los estudios establecen que estos aparecen entre el día cuatro y cinco de contagio, y disminuyen a partir del noveno o décimo día. 

GRUPO 1:

Similar a la gripe pero sin fiebre: dolor de cabeza, pérdida del olfato, dolores musculares, tos, dolor de garganta, dolor en el pecho, sin fiebre.

GRUPO 2:

Similar a la gripe con fiebre: dolor de cabeza, pérdida de olfato, tos, dolor de garganta, ronquera, fiebre, pérdida de apetito.

GRUPO 3:

Gastrointestinal: dolor de cabeza, pérdida de olfato, pérdida de apetito, diarrea, dolor de garganta, dolor en el pecho, no tos.

GRUPO 4:

Nivel 1 (severo) fatiga: dolor de cabeza, pérdida del olfato, tos, fiebre, ronquera, dolor en el pecho, fatiga.

GRUPO 5:

Nivel 2 (severo) confusión: dolor de cabeza, pérdida de olfato, pérdida de apetito, tos, fiebre, ronquera, dolor de garganta, dolor en el pecho, fatiga, confusión, dolor muscular.

GRUPO 6:

Nivel 3 (grave) dolor abdominal y respiratorio: dolor de cabeza, pérdida de olfato, pérdida de apetito, tos, fiebre, ronquera, dolor de garganta, dolor en el pecho, fatiga, confusión, dolor muscular, falta de aliento, diarrea, dolor abdominal.

Dentro de los estudios realizados entre los grupos particulares de síntomas, se realizaron pruebas para saber si algunos pacientes tenían más probabilidades de precisar soporte respiratorio. Descubrieron así que sólo el 15 por ciento de las personas con el grupo 1, el 4,4, por ciento de los pacientes del grupo 2; y el 3,3 por ciento de las personas con el grupo 3 de COVID-19 necesitaban ayuda respiratoria.

Así, las cifras fueron de 8,6 por ciento, 9,9 por ciento y 19,8 por ciento para los grupos 4,5,y 6, respectivamente. Además, aseguran, casi la mitad de los pacientes del grupo 6 terminaron en el hospital, en comparación con sólo el 16 por ciento de los del grupo 1.

5.- El virus no respeta un proceso de mejora

A diferencia de otras enfermedades, el tiempo es tu mejor aliado para sentir poco a poco como va tu cuerpo mejorando, este proceso natural y que ayuda mucho al estado anímico de los pacientes, no es algo que se pueda dar por hecho durante los 14 días de contagio del COVID-19. 

Como ya lo mencionamos, los síntomas son tan variados y pueden presentarse a lo largo de los días de contagios, puedes sentirte mal un día, al día siguiente mejorar, para después volver a pasar por otro periodo sintiéndote mal. 

Ante esta incertidumbre, mantenerse alerta de tus síntomas, monitoreando frecuentemente tus niveles de saturación de oxígeno y temperatura, así como el debido reposo absoluto son claves para evitar mayores complicaciones.   

6.- El virus y su afectación emocional 

Muchos hablan de las afectaciones y secuelas físicas que deja el virus, durante y después del contagio, pero poco se habla de las secuelas psicológicas. El virus genera ansiedad, incertidumbre, depresión, angustia y hasta ataques de pánico. 

Estos sentimientos se generan desde el mismo momento en qué sabes que te contagiaste por un virus que le ha quitado la vida a millones en el mundo y que no respeta sexo, edad, estado físico ni clase social. Sumado a la incertidumbre diaria de no saber cómo te va a tocar o qué vas a sentir. Además, de que los mismos síntomas físicos pueden generarte momentos de agobio por el intenso dolor muscular, de cabeza, fiebre, etc. 

Acompañar tu recuperación médica con un buen terapeuta, un psicólogo o algunas otras alternativas como la meditación; puede ser una excelente opción para sobrellevar los días buenos y malos del virus. 

7.- Empatía y respeto 

Ya sea que lo vivas en primera persona, a través de un familiar, amigo o ser querido, el virus del COVID-19 genera empatía y respeto. 

En un momento en que a nivel mundial, el hombre no puede garantizar una de sus necesidades más básicas: la salud; la única arma que nos queda es dejar de vernos como seres individuales y trabajar como colectivo. 

En el momento en que la mayoría de individuos entendamos que nuestras acciones son fundamentales para la erradicación de la pandemia (“me cuido yo para evitar que los demás se contagien”) y nos hagamos conscientes de nuestras decisiones, lograremos la reducción en la tasa de contagios y mortalidad del Coronavirus. 

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Periodista, comunicóloga y community manager con más de 16 años de experiencia en periodismo, medios de comunicación, relaciones públicas y estrategia en comunicación.  Áreas de Desarrollo: radio, televisión, administración pública, iniciativa privada, plataformas digitales y creación de contenido digital.