Charlie, el robot espía de la CIA

Charlie cia.gov
Charlie cia.gov

Este robot construido por la CIA, ahora es una referencia para la exploración marina.

Estás en la orilla de un lago, disfrutando de la compañía de un ser querido, se encuentran platicando sobre lo que será tu próximo auto. Tú le cuentas esto a una persona especial, suponiendo que será la única que lo escucha, sin saber que alguien más los está oyendo. Te preguntarás, ¿por qué? ¿Cómo es eso posible?

Resulta que eso es posible y es cuestión de asomarte a ese lago, ahí observarás una variedad de peces. Donde uno en especial parece no tener carne y huesos en su interior, no es un pez normal como parece a simple vista.

Es un pez robot

En estos tiempos ya no es nada del otro mundo, porque hemos visto avances impresionantes en el mundo de la robótica. Ahora hablamos de robots que asemejan animales; pero también se encuentran en desarrollo robots que serán similares a los humanos. 

Hablemos de CHARLIE

Este pez robot está inspirado en el famoso “Pez Gato”. Fue construido en los años 90 y fue presentado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Se puede considerar uno de los antecesores a los robots de exploración marina, que es capaz de llegar a lugares donde el ser humano no puede acceder. Ya que estos robots están hechos para soportar presiones elevadas, pueden recopilar datos y su batería contaba con un alto porcentaje de almacenamiento.

CIA Museum. Robot Fish "Charlie"
CIA Museum. Robot Fish “Charlie”

Cabe mencionar que en ese entonces 3 científicos ganaron un Premio Nobel por el desarrollo de un nuevo tipo de baterías. Llevan por nombre baterías de litio y son un 30% mas eficientes que las baterías de plomo tradicional de acuerdo a la página Toyota Material Handling. Las baterías de litio se usan en dispositivos electrónicos, automóviles y sin dudarlo será un beneficio a este tipo de robots. 

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Aunque CHARLIE estaba inspirado en el pez gato, este era de la mitad de su tamaño real. Con dimensiones de 61 cm de largo, 28 cm de ancho y 18 cm de alto, lo cual le permitiría moverse por lugares muy angostos. También contaba con un sistema de comunicaciones en el cuerpo, un sistema de propulsión en la cola, lo cual le ayudaba a moverse dentro del mar. Y algo muy impresionante es que podía ser controlado desde un auricular de radio, permitiendo que fuera fácil de controlar.

Otros robots espías

CHARLIE no fue el único robot espía del siglo pasado, existió otro en forma de insecto. Diminuto pero funcional. Su construcción empezó en la década de los 70. Aunque sus creadores no eran parte de la CIA, esta organización lo denominó insecto clandestino. Su objetivo no era repartir objetos ni polinizar plantas, sino instalar sistemas de seguridad por audio. Y a diferencia del pez CHARLIE, este robot en forma de libélula era más difícil de controlar.

La página del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) relata cómo fue trabajar con este tipo de robots en un inicio. En cierta parte las personas que construían estos aparatos tenían miedo, debido a que su inversión era demasiado cara y tienen que estar en lugares inimaginables. Lo que terminaría en una pérdida del mismo. Por lo que era complicado decirles a sus superiores que habían perdido un robot de esa magnitud.

Dejando a un lado ese tema, sabemos de sobra que el océano es gigante y que se ha explorado muy poco. Según la “Conservación Internacional Costa Rica” menos del 10% del océano ha sido explorado por los humanos, eso nos lleva a la iniciativa de los vehículos submarinos autónomos no tripulados (AUV). 

Querer llegar más lejos, ha inspirado muchas investigaciones, construcciones e incluso películas donde destaca la ciencia y tecnología que se tiene dentro de ellos, se dice que CHARLIE fue un antecedente para estos, pero en realidad un antecedente más antiguo fue el SPURV (Vehículo de Investigación Subacuática de Propósito Especial), construido en 1957 por el laboratorio de Física Aplicada en la Universidad de Washington. El SPURV fue diseñado para explorar las aguas del Ártico y realizó aproximadamente 400 exploraciones marinas.

Fuente: www.militaryaerospace.com

Más adelante, en el año 1973 se construyó el SPURV II, el cual tenía un rango de batería de hasta 8 horas, una velocidad de 0 a 5.1 m/s. Llegando a los años 2000 se empezó a fabricar un vehículo submarino con mayores capacidades, puede moverse a ubicaciones y profundidades específicas, aparte de su largo alcance y duración, está equipado con una alta gama de sensores que lo hacen un robot explorador sumamente increíble y lleva el nombre de SLOCUM.

Retomando el tema de los robots espías con forma de animal, en el año 2014 se presento el robot “Silent NEMO” este increíble robot es capaz de nadar como lo hace un pez normal, moviendo su cola hacia adelante y hacia atrás, pero se deja claro que este fue hecho para misiones de inteligencia y vigilancia.

A finales de enero 2020, la Universidad de Standford presentó un robot bio-hibrido, lo que quiere decir que está compuesto de algunas partes biológicas y otras electrónicas. Algo muy interesante es que tiene la forma de una medusa, la cual nos dará la oportunidad de explorar más los océanos y que sea la base para crear más robots bio-híbridos.

Medusas biónicas, más rápidas y eficientes
Medusas biónicas, más rápidas y eficientes

Los vehículos marinos pueden tomar diferentes formas, desde un aspecto muy simple, hasta algo sorprendente como la forma de un ser vivo de la naturaleza. La mayoría de estos vehículos son destinados a la exploración, pero, así como la CIA no ha aclarado para qué misiones se usó CHARLIE, pueden existir una cantidad considerable de robots espías que nos vigilan o simplemente nos ayudan a conocer más de este mundo fantástico.

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1.Dedicado en lo laboral y escolar 2.No me rindo tan fácil. 3.Ganas de aprender, siempre estoy buscando nuevos temas de interés. 4.Facilidad de comunicación. 5.Persona solidaria