La sexta extinción masiva está en curso y puede ser la amenaza ambiental más grave para la permanencia de la civilización, porque es irreversible.

Miles de poblaciones de especies de animales vertebrados que estuvieron en peligro crítico de extinción se han perdido en un siglo. Esto indica que la sexta extinción masiva es causada por humanos y se está acelerando.

La aceleración de la crisis de extinción es segura debido al rápido crecimiento de la población humana y las tasas de necesidades de consumo. Además, las especies son enlaces en los diferentes ecosistemas y, a medida que desaparecen, es probable que las especies con las que interactúan también perezcan.

En las regiones donde se concentren las especies que sean aniquiladas, es probable que ocurran colapsos regionales en la biodiversidad. Los estudios enfatizan la extrema urgencia de tomar acciones globales masivas para salvar los sistemas que son cruciales para el soporte vital de la humanidad.

La extinción de especies tiene graves consecuencias para la sociedad a través de la degradación en el funcionamiento del ecosistema. En el Estudio de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América; se analizaron 29,400 especies de vertebrados terrestres y se determinó cuáles están al borde de la extinción porque tienen menos de 1,000 individuos.

Se puede constatar que hay 515 especies en peligro (1.7% de los vertebrados evaluados). Y alrededor del 94% de las poblaciones de 77 especies de mamíferos y aves que estaban al borde de la extinción se han perdido en el siglo pasado.

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Vertebrados terrestres en peligro de extinción

  • Rinoceronte de Sumatra (Dicerorhinus sumatrensis)
  • Reyezuelo de la isla Clarion (Troglodytes tanneri)
  • Tortuga gigante española (Chelonoidis hoodensis)
  • Rana arlequín (Atelopus varius)

Asumiendo que todas las especies en peligro tienen tendencias similares, más de 237,000 organismos de esas especies han desaparecido desde 1900. Lo que nos hace pensar que la sexta extinción masiva causada por los humanos probablemente se está acelerando por varias razones:

  • Primero, muchas de las especies que se encuentran en la actualidad en peligro probablemente se extinguirán.
  • Segundo, la distribución de esas especies coincide en gran medida con cientos de otras especies en peligro de extinción, que sobreviven en regiones con altos impactos humanos, lo que sugiere colapsos regionales de la biodiversidad en curso.
  • Tercero, las interacciones ecológicas cercanas de especies al borde de la extinción tienden a empujar a otras especies hacia la aniquilación cuando desaparecen. La extinción engendra extinciones.

Finalmente, las presiones humanas sobre la biosfera están creciendo rápidamente. Un ejemplo reciente es la actual pandemia de la enfermedad por Conavirus 2019 (Covid-19), vinculada al comercio de vida silvestre.

Los resultados del estudio enfatizan la extrema urgencia de tomar acciones a nivel mundial para salvar a las especies silvestres y los sistemas cruciales de soporte vital de la humanidad.

Eventos de extinción

Durante los más de 4,500 millones de años en la historia de la Tierra, nunca habíamos tenido una riqueza de vida comparable a la que existe hoy en día.

Aunque se han presentado cinco episodios de extinción masiva durante los últimos 450 millones de años, cada uno destruyendo del 70 al 95% de las especies de plantas, animales y microorganismos que existieron antes, la vida se recuperó y multiplicó ampliamente.

Esos cinco episodios fueron causados por alteraciones catastróficas del medio ambiente, como erupciones volcánicas masivas, agotamiento del oxígeno oceánico o colisión con un asteroide.

En cada caso, tomó millones de años recuperar la cantidad de especies comparable a la que existía antes del evento particular de extinción. Aunque se estima que sólo el 2% de todas las especies que vivieron en este periodo están vivas hoy en día, el número absoluto de especies es mayor ahora que nunca.

Este mundo ha sido tan biológicamente diverso que los humanos pudimos evolucionar, y es el mismo mundo que estamos destruyendo.

Muy interesante

Crisis de extinción

Es innegable que hemos entrado a una sexta extinción masiva. Este es probablemente el problema ambiental más grave, porque la pérdida de una especie es permanente, y cada una de ellas juega un papel mayor o menor en los sistemas vivos de los que todos dependemos.

Las extinciones de especies que definen la crisis actual se basan, a su vez, en la desaparición masiva de sus poblaciones componentes, principalmente desde 1800. Las pérdidas masivas que estamos experimentando están siendo causadas, directa o indirectamente, por las actividades del Homo Sapiens.

Casi todos ocurrieron desde que nuestros antepasados desarrollaron la agricultura, hace unos 11,000 años. En ese momento, contábamos con alrededor de 1 millón de personas en todo el mundo; ahora somos más de 7,700 millones y la cifra sigue creciendo rápidamente. A medida que los números crecen, la humanidad representa una amenaza sin precedentes para la gran mayoría de sus compañeros vivos.

Hoy en día, las tasas de extinción de especies son cientos o miles de veces más rápidas que las tasas “normales” que prevalecieron en las últimas decenas de millones de años. El reciente Informe de las Naciones Unidas sobre biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas estima que una cuarta parte de todas las especies se enfrentan al problema de la extinción, muchas dentro de décadas.

Cuando una especie desaparece, una amplia gama de características se pierde para siempre, desde genes e interacciones hasta fenotipos y comportamientos.

Cada vez que una especie o población desaparece, la capacidad de la Tierra para mantener los servicios del ecosistema se erosiona en cierta medida, dependiendo de la especie o población en cuestión. Es probable que cada población sea única y, por lo tanto, que difiera en su capacidad para adaptarse a un ecosistema particular y desempeñar un papel allí.

Los efectos de las extinciones empeorarán en las próximas décadas, ya que las pérdidas de unidades funcionales, la redundancia y la variabilidad genética y cultural cambian ecosistemas enteros.

La humanidad necesita el soporte vital de un clima relativamente estable, flujos de agua dulce, control de plagas y agentes de enfermedades agrícolas, polinización de cultivos, etc., todo proporcionado por ecosistemas funcionales.

El tamaño de la población de las especies al borde de la extinción suele ser mucho más pequeño que 1,000 individuos. De hecho, se estima que más de la mitad de estas especies se redujo a 250 o menos individuos. El número de especies con 250 o menos individuos en mamíferos y anfibios es aún mayor, con aproximadamente dos tercios en esta categoría.

Las especies en peligro se concentran, sin sorprender, en áreas altamente impactadas por los humanos. Diferentes grupos muestran diversos patrones geográficos.

Emergencia Mundial

La crisis de extinción, al igual que las crisis climáticas y de toxinas a las que está vinculada, plantea una amenaza existencial para la civilización. Los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil desconocen en gran medida la magnitud de la extinción y sus probables impactos en el bienestar humano.

Por lo tanto, es un imperativo científico y moral para todos el tomar cualquier acción que se pueda para detener la extinción. Por ejemplo, en relación con todas las especies menores de 5,000 individuos, se deberían clasificar inmediatamente como variedades en peligro crítico.

De hecho, la conservación de especies en peligro de extinción debería elevarse a una emergencia nacional y mundial para los gobiernos e instituciones, así como se hace con el problema de la alteración del clima.

Entre las posibles acciones, se requiere un acuerdo global vinculante integral para abordar la crisis de extinción, especialmente para abordar el comercio legal e ilegal de especies silvestres. Tal acuerdo debería ser un primer paso en el desarrollo de una agenda de conservación 2020–2030.

“Stop Extinction”

Algunos científicos han creado una nueva iniciativa global que se llama “Stop Extinction”, para abordar y dar a conocer el alcance de la crisis de extinción y sus impactos en la pérdida de biodiversidad, servicios de los ecosistemas y el bienestar humano, aspectos que aún se ignoran por la mayoría de las personas.

Hay tiempo, pero la puerta de oportunidades se está casi cerrando. No hay duda, por ejemplo, de que habrá más pandemias si continuamos destruyendo hábitats y comercializando la vida silvestre para el consumo humano como alimento y medicinas tradicionales. Es algo que la humanidad no puede permitir, ya que puede ser un punto de inflexión para el colapso de la civilización.

Lo que está en juego es el destino de la humanidad y la mayoría de las especies vivas. Las generaciones futuras merecen algo mejor de nosotros.

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