Implementación de Sistemas de Gestión del Aprendizaje

Parte de las consecuencias del distanciamiento social y cuarentena, debido al COVID-19 que hemos vivido en los últimos meses; revela que no solo es necesario contar con la tecnología sino también de una forma eficiente para comunicarnos. Tal es el caso de las instituciones educativas y sus plataformas de gestión del aprendizaje.

Las instituciones educativas, muchas veces no solo carecen de equipos de cómputo, sino también de herramientas de software que les den ventajas sobre el control, seguridad, colaboración y consulta que requieren. En ocasiones las herramientas implementadas resultan vistas como complejas o que simplemente entorpecen al sistema tradicional.

El problema no es implementarlas, pues en la mayoría de los casos estas plataformas de Gestión del Aprendizaje o Learning Management System (LMS por sus siglas en inglés), se conocen y utilizan desde su llegada hace años; así, el inconveniente de estas no radica en su funcionalidad, sino en la mala implementación y el manejo del cambio que esto conlleva.

Eficiencia vs lo último en tecnología

LMS
LMS – Kinsta

La mayoría de estos problemas, son fruto de adquirir una herramienta o sistema que no necesariamente se adapta a la institución educativa, pero en cambio; atrae a los estudiantes bajo el concepto de contar con “lo último en tecnología”. Usualmente la solicitud de estas tecnologías proviene del área de sistemas, en caso de no contar con un área de sistemas; suele recaer en los profesores que conocen las ventajas de estas herramientas. 

En mis 11 años de experiencia como consultor en Tecnologías de Microsoft y de Google, tanto para Empresas como para Educación; encontré que después de adquirir una tecnología, una de las partes más importante es la implementación del cambio y el involucramiento de toda la institución. Cuando un LMS es adquirido e “implementado”, si no se realiza un cambio institucional, este queda como una herramienta más que no se fusiona de forma correcta en la cadena administrativa. Por consiguiente; existe desconocimiento del alcance que tiene la herramienta instalada y el incorrecto análisis al migrar la forma de trabajo actual a la nueva herramienta.

Cuando se implementa un sistema no promovido por la dirección general, se percibe como un “módulo más” y no como una herramienta de mejora, de hecho; es visto como algo que entorpece la forma actual de trabajar.

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Conclusión

Debemos de analizar si nuestros LMS actuales fueron implementados como una opción más y que está sostenido con alfileres, si es el caso; implementarlo correctamente, involucrando a los niveles más altos de dirección.

La institución debe promover una reacción en cascada, convirtiéndolo en el sistema único de gestión del aprendizaje; generando un cambio eficiente entre los procesos administrativos, la comunicación y la colaboración entre dirección, docencia y alumnos.

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Ingeniero consultor de Tecnologías Microsoft, GSuite y Google for Education, Creador de los exitosos canales de youtube Nada que Hacer, Regular y Dronepedia en donde acumula más de 2 millones de suscriptores.