Heutagogía en tiempos de pandemia

En la actualidad se ha construido un vínculo, prácticamente indisoluble, entre tecnología y educación. Este binomio, aunque algunos no lo quieran admitir, se ha vuelto parte de la vida cotidiana. Quién no ingresa a diario a revisar sus redes sociales o sus correos electrónicos, más ahora en circunstancias globales de emergencia sanitaria debido a COVID-19. 

Realizar una videollamada, sin importar la plataforma, es ahora lo más cotidiano del mundo, sobre todo para los niños y adolescentes en edad escolar. Ciertamente, hay personas que no tienen acceso a la tecnología, pero de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacionel de Estadísticas y Geografía (INEGI), son más de 80 millones de mexicanos conectados a internet; esto representa poco más del 70% de la población nacional, un rango suficiente para pensar que la mayoría de las personas en edad productiva y escolar, desde primaria hasta posgrado, son usuarios de tecnologías digitales.

Querramos o no, en un salón de clase siempre hay dispositivos móviles, ya sea en reposo o en acción que terminarán haciendo un meme, video o un sticker para documentar la vida escolar cotidiana.

Esta es la forma en que dichos aparatos han colonizado la educación y no porque los gobiernos inviertan en contratos millonarios para la compra de servicios y dispositivos digitales; o porque a quienes dirigen las escuelas les agrade el uso de celulares y tabletas en el aula, sino porque no tienen opción. 

Por lo tanto, siendo este el panorama actual del binomio, educación y tecnología; resulta interesante incorporar algunas ideas para un análisis más profundo del tema. 

En el campo educativo existen tres elementos que, históricamente, interactúan de manera permanente en los procesos de aprendizaje: estudiante, docente y contenido.

Neonbrand – Unsplash

Estos tres componentes se interrelacionan de acuerdo con el enfoque del proceso educativo que desarrolle la institución. Existen decenas de teorías, modelos y enfoques que abordan al fenómeno educativo, pero en cambio, son tres las lógicas que les agrupan de manera general: pedagogía, andragogía y heutagogía.

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Pedagogía

Se trata del esquema más conocido y que todos hemos cursado en algún momento en la educación formal escolarizada. Construye sus procesos educativos con una estructura determinada por sus planes de estudio, de acuerdo con el nivel educativo que atiende y mediado por la conducción de un docente, en estricto apego a un programa.

Andragogía

Éste enfoque obedece también a un programa, pero no ve al docente como el que enseña, en cambio lo supone como el que acompaña o asesora durante el proceso formativo; se confía más en la autogestión del aprendizaje del alumno, y no se apoya propiamente en la enseñanza. Este enfoque se vive principalmente en programas de posgrado, aunque existen proyectos experimentales en muchos colegios que les permiten explorar estas posibilidades. 

Heutagogía

Finalmente un término nuevo para muchos, que se explica sencillamente por su significado etimológico: aprendizaje autodeterminado.

Y, ¿Qué tiene que ver la heutagogía con la educación y las tecnologías? 

En la actualidad, la influencia de las tecnologías en la educación ha generado nuevas formas de aprender, de esto ha escrito bastante un investigador educativo, Cristóbal Cobo, en su libro “Aprendizaje invisible”, en él aborda conceptos como:

  • microaprendizaje
  • wikicurrículo
  • wikidiversidad
  • flipped classroom
  • edupunk
  • aprendizaje permanente
  • edupop
  • aprendizaje ubicuo
  • educación expandida
  • aprendizaje serendípico, accidental o incidental.

Todos estos abordajes tienen que ver con nuevas formas de aprendizaje generadas, de alguna forma, por la interacción entre tecnología y educación.

Sólo en un proceso educativo desde el enfoque heutagógico, se abre la posibilidad de redimensionar y transitar a una visión de 360° de la educación. La tecnología nos da esa posibilidad y tal vez muchos profesionales de la educación ya aplican este enfoque aún sin conocerlo. 

El enfoque heutagógico no se trata de un proceso estático que opera exclusivamente entre los muros de un aula, pues el aprendizaje puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar.

Posiblemente no todos los profesionales quieran salir de la zona del confort que les representa su conocimiento cabal de la pedagogía, sin embargo; las características de este mundo global, incierto y pandémico reclaman docentes disruptivos que se atrevan a experimentar en las fronteras del conocimiento y confíen en la capacidad de sus alumnos

El objetivo de esta colaboración es con la intención de adentrar a todos los interesados en la innovación educativa. A inspirar a tener ideas refrescantes que permitan derrumbar nuestros anteriores conceptos formativos y repensar la educación para un mundo cambiante; estudiantes diferentes y nuevas formas de aprender.

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Docente de vocación desde hace 20 años, intento innovar la educación con tecnología, combino la gestión con la docencia, considero fundamental desarrollar habilidades para la convivencia y disfruto tocar la guitarra acústica.