Todos buscamos en la vida la felicidad, alegría, éxito, sentirnos vivos, sentir que nuestra vida tiene significado.

Nada es más poderoso que el sentir que nuestra vida importa porque tocamos el alma de otras personas, de las que nos interesan, las que amamos con pasión y sentir cómo ese amor y pasión regresa a nosotros.

No es algo que encontramos o que llegó por suerte, es algo que nosotros creamos.

¿Y cómo logramos todo esto? Por medio de nuestras relaciones

Empecemos por entender que nuestro sistema de creencias está basado en el miedo y el juego de la vida es trascenderlo al amor.

Los seres humanos tenemos un deseo que vive en nuestra alma y es el de ser amados. Pero muy en el fondo pensamos: “No soy suficiente, no merezco ser amado”.

Entonces buscamos sustituir este deseo genuino de ser amados, por el afán de ser aprobado, de brillar, ser mejor que los demás, ser importante o impresionar y vamos por la vida poniéndonos a prueba. Estas y otras formas, no son sino meros sustitutos de tu anhelo de ser amado.

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¿De dónde aprendimos esto?

La mayoría de nuestros miedos y creencias que nos limitan vienen de cuando estábamos pequeños, desde que nacimos hasta los 7 años. Cosas que vivimos en nuestro entorno, en la escuela, con las personas que nos relacionamos o con papá o mamá.

De niños aprendemos estrategias como “si yo hago esto mi papá me quiere”, “si yo hago esto otro la maestra me premia”. Vamos encontrando qué nos funciona y qué no para que nos quieran, aprendemos a permanecer callados, pasar desapercibidos, escondernos, a intercambiar dinero por afecto, etc., diferentes estrategias de compensación de nuestra carencia. Esa es tu armadura llamada “ego”, y lo importante es trascenderlo.

Dicha estrategia aprendida de niños, la vida nos la quitará de alguna forma u otra. Y es que, si algo nos causó dolor, daño o sufrimiento en esos 7 primeros años de vida, nos lo pondrán enfrente para que todo lo que no esté sanado, se reproduzca en otros escenarios para que se libere esa emoción.

Si tenemos algo pendiente que sanar con papá o mamá nos va a aparecer en el formato de novio o novia, representando ese conflicto, por ejemplo.

Nuestras relaciones son espejos

Tenemos luz y sombra y mucho que aprender de las personas que llegan a nuestra vida, así como también nosotros somos maestros de las personas que se cruzan por nuestro camino.

Las relaciones representan un aspecto muy importante del desarrollo humano, ya que son un espejo de nuestro estado emocional, es decir, una ayuda directa para sanar todas nuestras heridas y crecer.

Son un gran desafío, pues sólo en las relaciones con los demás se afectan y se activan los problemas que aún existen dentro de nosotros. Mucha gente evita las relaciones de pareja porque cree que los problemas son provocados por las otras personas, pues sólo en la interacción se sienten incómodos y no cuando están solos.

La relación de pareja es el espejo por excelencia de lo bueno y lo malo y ¿qué crees?

Su PROPÓSITO NO ES HACERTE FELIZ, es HACERTE CONSCIENTE

Desde el punto de vista espiritual es la mutua evolución de las dos personas.

Esta área de nuestra vida es la menos fácil de conquistar porque hay mucho miedo. La mayoría disfrutamos de la otra persona y cuando empiezan los roces o problemas, preferimos no pasar las molestias, nos bloqueamos y elegimos aislarnos, o en ocasiones preferimos terminar y comenzar con otra relación nuevamente. Es el camino más sencillo, porque no tenemos que lidear con ninguna otra persona que esté lidiando con sus emociones.

¿Qué tal si nos dejan de amar? ¿Qué tal si nos lastiman? 

Relación pareja - Pablo Heimplatz - Unsplash

No somos víctimas

En ocasiones, preferimos estar solas y desperdiciamos la gran oportunidad que son las relaciones de pareja para poder sanar nuestras heridas y evolucionar. También es muy sano estar sola cuando estás buscando el equilibrio, mientras no se trate de evadir.

Tenemos inscrito en el código genético el desearnos y necesitarnos mutuamente, necesitamos unirnos con la pareja física, emocional y espiritualmente, al punto de que encontrar una pareja es algo central para la vida humana.

Somos co-creadoras del estado actual de nuestras relaciones o de su ausencia. No es algo que simplemente nos sucedió. No somos unas víctimas. Nos gusta pensar que todos los problemas que surgen en nuestras relaciones son provocados por causas externas o por la otra persona. Siempre que tenemos un conflicto externo, su origen viene de algo interno

Solemos pensar que si tan solo él o ella pudieran cambiar: ¡la vida sería maravillosa!

Te pido que analices si todas las cualidades que pides que tenga tu pareja, tú las tienes. Es decir, ¿eres esa persona con la quisieras estar?

Es necesario ser conscientes de nuestra luz y nuestra oscuridad, todos tenemos las dos, y si no descubrimos lo que nos gusta y lo que no nos gusta de nosotras mismas, no podremos entender porque no tenemos una buena relación, y mucho menos realizaremos algún cambio importante.

La mayoría de la gente está acostumbrada a decir: Tú me haces esto o aquello… La costumbre de culpar a los otros es algo tan normal que ni siquiera nos damos cuenta de ello.

Trata de encontrar la imperfección en ti en lugar de concentrarte en la montaña del otro. Es tu granito enfermo de falta de verdad lo que te arrebata la paz.

¿Cuándo llegará la pareja perfecta?

Conforme tengas mayor claridad y puedas reconocer el abismo entre lo que pides comparado con lo que das, y la gran diferencia entre la manera en que quieres que te traten y como tratas a las otras personas, más rápidamente te liberarás de la preocupación, ansiedad, depresión, angustia, desamparo y en ocasiones, hasta de enfermedades físicas y frustraciones materiales.

Si piensas que debes ser perfecta antes de aceptarte, amarte, tenerte confianza y valorarte y no puedes aceptar que esta forma distorsionada de verte viene de tu interior, es obvio que tendrás esa misma actitud hacia otra persona y la realidad te hará ver que él o ella está muy lejos de ser perfectos, así que terminarás rechazándolo del mismo modo en que te rechazas a ti misma.

Así es que siempre que juzgues a alguien, cada vez que te sientas lastimada por los errores o defectos de otros, por favor pregúntate:

¿Acaso no tengo yo, bajo un aspecto diferente, un defecto igual? ¿Y la persona a quien estoy juzgando acaso no tendrá algunas cualidades que yo no tengo?

Entonces piensa en esas cualidades buenas del otro y recuerda también que debes preguntarse si no son tuyos los defectos de la persona a la que juzgas y resistes. Esta consideración te ayudará a evaluarte en contra de los defectos de los otros, especialmente tu pareja, de manera más objetiva.

Estamos buscando constantemente afuera ese amor que nos falta por nosotras mismas. Buscamos hacer cosas para que nos reconozcan y nos quieran en el exterior y la realidad es que no puede haber nada afuera de ti que te haga feliz.

El universo nos manda la pareja exacta para poder crecer y te pone adelante a alguien que tiene, y que te va a mostrar la misma luz y sombra que tú, pero con diferentes ingredientes que son los que necesitas para conectar con tu luz y amar la sombra del otro.

De este modo, si yo amo a la pareja con su ego, me ayuda a trascender mi ego. Si eres capaz de abrazar la sombra del otro, ahí es cuando creces.

Sólo que eso no es tan sencillo ¿verdad? Porque es mas fácil ver una grave falta en los demás, pero no la puedo ver en mí.

Cuando te empiezas a hacer responsable todo cambia

SI TÚ CAMBIAS LO DE AFUERA CAMBIA.

Al final siempre nos relacionamos con el otro como yo me relaciono conmigo misma. Si yo me juzgo, voy a juzgar al otro. Si yo no me amo, no voy a poder amar al otro.

Cada vez te enfrentas contigo mismo y en cada ocasión que tienes un conflicto es porque una parte de ti no estaba conectada con tu poder, estabas buscando poder o felicidad afuera de ti.

Es necesario establecer una buena relación con tus emociones y tus deseos negativos. Si las enfrentas, en lugar de evadirlas, pierden su poder. Pero es necesario ser conscientes de su existencia, de lo contrario te controlan y te obligarán a actuar de acuerdo a ellas, reaccionando sin darte cuenta de lo que haces o de por qué lo haces.

Nunca vamos a poder cambiar al otro, necesitamos cambiar nosotros y entonces el exterior inmediatamente cambia, de hecho, cada vez que intentamos cambiar al otro no le estamos amando, el mensaje que estás enviando es que no es lo suficientemente bueno para que le quieras. Tú tienes que cambiar, por eso no funciona.

Todo el tiempo nuestro estado interno y nuestras emociones reflejan nuestro nivel de crecimiento.

Si logramos enfocarnos en buscar la verdad interior y espiritual en todas las situaciones, entonces los desacuerdos y diferencias de opinión poco a poco van desapareciendo, dejan de ser importantes, luego se integran y se funden con la verdad de nuestro espíritu.

¿Ahora te das cuenta de que la otra persona no necesita cambiar para que la vida sea maravillosa?

Te invito a trabajar en ti, aprender y sanar para poder crear la relación y la vida que deseas, ese poder está en ti.

Si te gustó este tema, te invito a profundizar más en mi libro “Privilegiada por elección”.

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