¿Cuál debe ser la educación y formación de un director de escuela?

Cuando se piensa en educación, frecuentemente se habla de cómo debe ser la educación que “recibe” el alumno en un salón de clases. Es decir, el enfoque principal que encontramos en discusiones o artículos, se centra en esta persona. Sin embargo, pocas veces se llega a mencionar sobre qué educación debe seguir teniendo un docente a lo largo de su vida profesional y mucho menos se habla de la que debe seguir teniendo un director de escuela. 

Cualquier tipo de educación que necesitamos que sea diferente, difícilmente se verá en un salón de clases sino partimos de analizar y ver la educación y formación continua de quienes han tomado el liderazgo de las instituciones educativas.

Hablar de cambios en la enseñanza es hablar también de cómo los directores de instituciones educativas han cambiado en su forma de entender el mundo y a anticiparse a hacer lo necesario para que los alumnos estén preparados para entornos diferentes y nuevos. Un director que no dedica tiempo a comprender los cambios y a hacer que los docentes modifiquen su práctica de enseñanza ante estos cambios, seguirá preparando ciudadanos para un mundo obsoleto. 

¿Cómo afecta el que un director sólo se centre en lo que está sucediendo en su institución educativa y no se relacione con personas distintas al sector educativo?

Afecta directamente a que la percepción y noción exterior del alumno siga basada en simple creencias y no en realidades actuales. Asimismo, un director que no sale a conocer qué más pasa fuera del ámbito educativo, difícilmente podrá comprender la necesidad de cambiar prácticas dentro de un salón de clases. Por lo tanto, los alumnos, en lugar de prepararse y formarse para una realidad aún desconocida; estarán para preparándose para un entorno que ya no existirá. 

Por ejemplo, si un director no conoce cómo las organizaciones están cambiando y evolucionando en cuestiones de interacción, colaboración, co-creación e innovación; posiblemente siga creyendo que los alumnos deben seguir aprendiendo a cómo seguir reglas, a obedecer, y no cuestionar, cuando hoy se necesita todo lo contrario. Lamentablemente, bajo este entendimiento y creencia, seguiremos teniendo adultos que esperen que se les diga que tienen qué hacer en lugar de tomar la iniciativa, ser proactivos y trabajar con otros. 

Por otro lado, si un director dedica tiempo a entender lo que se está viviendo en la actualidad y cómo el futuro seguirá cambiando; podrá tomar acciones para que los docentes estén actualizados y sus alumnos cuenten con las habilidades y conocimientos necesarios que se esperan de ellos.

John Schnobrich – Unsplash

De otra manera, sería vivir en un mundo desfasado con competencias que ya no son relevantes. Hans Rosling,  físico sueco y asesor para la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, en su libro “Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo” menciona que las personas tienen una versión desactualizada del mundo, incluso puede ser de décadas. En sus palabras, “las personas tienen una versión del mundo del momento en que sus maestros dejaron la escuela.” Es así que el director debe ser la primera persona en aprender y comprender sobre cómo el mundo es diferente de cuando fue alumno.

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En la actualidad, vemos múltiples cambios en periodos más cortos de tiempo, además de que la ciencia a través de distintas investigaciones en diversos campos, nos permite conocer más sobre la persona, los procesos de aprendizaje y al final entender más los procesos cognitivos. Llevando esto a cambiar prácticas de enseñanza que ya no son vigentes.

¿Se puede tener pensamiento crítico si sigo esperando que todos repitan y piensen de la misma manera que uno?, ¿sería válido decir que una escuela promueve la originalidad cuando hay reglas precisas y estandarizadas para hacer y presentar un trabajo?

Es aquí la incongruencia con la que nos podemos encontrar cuando se sigue viendo un entorno que ya no existe.

El Foro Económico Mundial, definió, para el 2022, que las habilidades demandas para que las personas puedan prosperar en sus vidas serán las siguientes:

  1. Pensamiento analítico e innovación
  2. Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje
  3. Creatividad, originalidad e iniciativa
  4. Diseño de tecnologías y programación
  5. Pensamiento crítico y análisis
  6. Resolución de problemas complejos
  7. Liderazgo e influencia social
  8. Inteligencia Emocional
  9. Razonamiento, solución de problemas e ideación
  10. Análisis de sistemas de evaluación

¿No sería importante evaluar a un director y a los docentes en cómo están y seguirán desarrollando estas habilidades?, ¿no deberían ser estas las habilidades prioritarias en la educación y formación continua de un director también? De otra forma, ¿cómo podemos esperar ver esto en un alumno si los adultos que los acompañan en su educación, no las tienen? 

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