Me llevo mejor con los hombres

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Escuché alguna una vez que también eres la gente con la que te juntas, tus amistades. En un ejercicio de reflexión, una vez nos pusieron a pensar en las 5 personas más cercanas con las que hablamos y compartimos la mayor parte de tiempo. Hazlo también. ¿Listo? Pues, son esas 5 voces las que te están aconsejando ahora, de manera inconsciente la mayoría de las veces. Ahora, ¿esas personas están apoyándote o desmotivándote?, ¿de tus conversaciones diarias, sales fortalecida o hecha pedazos?

Tenemos responsabilidad con nuestro bienestar personal de aceptar o rechazar una amistad. Pues las personas que nos rodean influyen mucho en nuestros estados de ánimo, aunque no lo creamos. Hay relaciones que ya no nos tocó elegir, como la convivencia con quienes están en nuestro trabajo o incluso con nuestros familiares. Pero hay otras que sí podemos elegir.

Más amigos que amigas

Si eres de las mujeres que afirman tener más amigos hombres que mujeres porque se lleva mejor con ellos que con ellas, ¿alguna vez te has preguntado a qué se debe? ¿Por qué como mujeres es importante tener amigas? ¿Será cuestión de preferencia o hay algo que nos separó?

Si bien, la relación de amistad con cada género es diferente, no me imagino sin ellas. No me identifico con el “me llevo mejor con los hombres” que es común en muchas mujeres. Pero entiendo sus razones.

Mujeres juntas, ni difuntas

Creo que todos hemos escuchado este famoso refrán. Su reproducción cultural a través del tiempo refleja una realidad de carácter ideológico y de relaciones de poder, en el que las mujeres somos incapaces de estar juntas hablando de política, ciencia, filosofía, cultura y tecnología, o de lo que sea. Y lo más importante, no trabajamos en equipo porque surgen envidias y chismes.

No somos capaces de estar juntas porque pelearíamos. Porque las mujeres vivimos en desacuerdo, o al menos, eso dice el refrán. Y lo peor, lo repetimos. A veces, lo creemos.  

Esto toma relevancia porque la metáfora sigue vigente y nos habla de esa separación, real pero también ilusoria, de las mujeres.

Si te interesa saber más sobre esta y otras frases donde las mujeres siempre “quedamos mal”, te recomiendo el artículo de investigación de Josefina Guzmán Díaz “Mujeres juntas sólo difuntas: ideología, poder y refrán”

Divide y vencerás

Si las mujeres no nos llevamos con las mujeres, si no entendemos que sus problemas de género son también los míos, pues estamos juntas en la misma sociedad desigual, llegaremos más lento y con mayores dificultades a la igualdad de género. Si cada una lucha individualmente sus propias batallas, que en realidad son las mismas, será más difícil ganar mejores espacios en la vida pública y social.  

Es decir, si no entiendo que tus desventajas son o fueron mis desventajas también, que los obstáculos que he atravesado por el simple hecho de ser mujer son los mismos, o casi, que los que tuvo la otra, mi compañera de trabajo o mi jefa, y que juntas nos haríamos más fuertes, entonces el dicho “divide y vencerás” nos vencerá a nosotras por estar dividas.

La confrontación de las mujeres ayuda a que el ciclo de desigualdad continúe.

Sororidad

La sororidad es una alianza feminista que busca que las mujeres creemos lazos de complicidad, como una especie de pacto donde yo como mujer:

No hablaré mal de otra, ni reproduciré los estereotipos de género, como juzgar su apariencia física, criticarla por no estar arreglada, por cómo está vestida, o por cómo cumple con su rol de madre. Porque esos mismos estereotipos la afectan a ella, pero también a mí. Pues nos encasilla en un “deber ser mujer” y nos corta la libertad y diversidad. No somos una sola mujer, somos una diversidad de mujeres.

No competiré con otra mujer, porque la primera competencia está en que nos den para empezar las mismas oportunidades que los hombres, en el sentido más justo.

Acompañaré a las mujeres en el día a día de los comportamientos machistas de la sociedad. Y creeré en la palabra de ella, porque a mí también me ha pasado. En otras palabras, nunca justificaré el acoso o violencia hacia otra mujer, ni creeré que está mintiendo o exagerando.

De acuerdo con la académica, Marcela Largarde:

“Sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, es percibirnos como iguales que podemos aliarnos, compartir y, sobre todo, cambiar nuestra realidad. Porque todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión”.

Apóyate en tus amigas

Las mujeres tenemos más en común de lo que nos han hecho creer. No solamente por el género, sino por los elementos desiguales que tenemos a nuestro alrededor. Lo mejor para nosotras es:

“Necesitamos hablar unas con otras y empoderarnos unas a otras”, dice la activista Nice Nailantei.

Por su parte, Teresa San Segundo agrega “Es la única manera de que las mujeres se sientan comprendidas y se den cuenta de que “no son bichos raros”, que no se trata de casos aislados”.

Por último, responde, ¿si te llevas mejor con los hombres o hace falta sororidad? Piensa de nuevo en esas 5 personas con las que más hablas. Y esta vez, agrega a mujeres a la lista.

Y a todas mis amigas, gracias siempre.

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